Zapatos Viejos

Sebastián fue a comprarse unos zapatos nuevos. Los que llevaba puestos, que eran los únicos que tenía, ya habían cumplido seis años. La suela del zapato derecho se había roto, tenía una grieta tan grande que al andar, cualquier piedra que pisaba se colaba por ella y se instalaba bajo su calcetín, provocándole así, una enorme molestia. El zapato izquierdo tenía una banda totalmente descosida, por allí entraban frío, tierra y pelusas.

Zapatos viejos y deteriorados, por el paso del tiempo y el camino recorrido.

Sebastián sentía con vital necesidad desprenderse de ellos y substituirlos por unos nuevos.

Lo peor eran los días de lluvia, aquellos zapatos viejos no lo protegían del agua. Pisotear un charco con ellos era como sumergir los pies en una palangana a rebosar.

Sebastián entró en una zapatería, eligió un par que lo cautivaron a primera vista, expuestos en el escaparate. Los viejos los puso en una bolsa que le dio la dueña de la tienda, y con su calzado nuevo, marchó feliz hacia el trabajo.

Con cuarenta y cinco años, y nunca mejor dicho, aquel hombre se sentía como un crío con zapatos nuevos.

Al girar una esquina se cruzó con una papelera metálica, y allí mismo, lanzó la bolsa con sus zapatos viejos.

* * *

De vuelta del trabajo, de regreso a su hogar, Sebastián admiraba su nuevo calzado. Al llegar a casa se los mostró orgulloso a su esposa.

- ¡Qué bonitos! - le dijo ella- . Por fin te has deshecho de esos viejos zapatos.

Fue en ese mismo instante que, como un rayo atravesándole la sien, Sebastián se percató de algo, un detalle del que jamás hubiera pensado, tuviera un ápice de importancia, pero que, sin embargo, le hizo sentir algo muy intenso, y aquello lo descolocó por completo.

Pensó:

"Lancé mis zapatos viejos sin despedirme de ellos, sin agradecerles todos los pasos dados, el peso que aguantaron durante tanto tiempo"

No le comentó nada a nadie sobre aquel inesperado e inusual sentimiento de culpabilidad que le había generado tal pensamiento.

Pero... De un modo extraño, como una curiosa y malsana enfermedad, aquella idea de abandono provocó en Sebastián una profunda tristeza que se propagó por todo su ser, apoderándose de todos y cada uno de sus sentidos, hasta tal punto que despertó a media noche envuelto en temblores y sudores helados, y sintió la extrema necesidad de salir de casa e ir en busca de sus zapatos viejos, recuperarlos a toda costa y pedirles disculpas, por deshacerse de ellos con total falta de gratitud.

Y así lo hizo, pero al doblar la esquina donde se hallaba aquella papelera metálica, vio que en su interior ya no estaba la bolsa, ni sus viejos zapatos.

* * *

- Vos estás loco, Sebastián. Personalizáis un objeto inanimado. Lo humanizáis y lloráis su abandono. Tan solo eran unos zapatos, unos za-pa-toooos. Viste. La concha de tu madre, Sebastián. Estás en- fer -mo.

Aquellas palabras, propinadas por su amigo, solo acrecentaron en él la sensación de la incomprensión del resto del mundo hacia sus creencias y sentimientos encontrados.

Había perdido a su mujer y a su esperado primer hijo. Habían pasado seis años, sus zapatos nuevos ahora eran viejos y estaban rotos, como aquellos que lanzó en aquella papelera metálica, aquellos que abandonó sin gratitud, aquellos zapatos que fueron el detonante de su amargura.

Sebastián admiraba su calzado, zapatos viejos y deteriorados,  por el paso del tiempo y el camino recorrido.



Fin



Comentarios

  1. Unos zapatos viejos que lanzó a la basura, pero también lanzó su cordura con ellos. Interesante relato que me leí en un suspiro. Gran final que hizo de una historia cotidiana un relato psicológico que te trona la cabeza. Genial Edguitar!! Beso celdiaco.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya me siento halagado por que hayas entrado tan rápido a leer el micro. ¡Muchas gracias, Mendielita!
      Me alegra saber que ha sido de fugaz lectura, eso es bueno, y que te haya hecho tronar la cabeza, eso es mejor.
      Lo de "relato psicológico" me ha encantado!!!
      ¡Abrazo Acolchado, Compañera! ;)

      Eliminar
  2. Dejamos atrás lo viejo deslumbrados por lo novedoso, lo nuevo que nos ciega sin pensar en lo que dejamos atrás.
    Genial relato.
    Un besillo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una interesante lectura entre líneas del texto, María.
      Muchas gracias por tu valoración.
      ¡Besillos, Hermana de Letras! ;)

      Eliminar
  3. Por cierto me encanta tu nueva versión del Blog.
    Un besillo Hermano de Letras.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que te guste el nuevo look del blog, ambos le hemos dado una nota de color y sobriedad a nuestras páginas que creo, les han sentado la mar de bien.
      ¡Besotes, Hermana!

      Eliminar
  4. Es importante ser agradecidos con aquellos que nos acompañan a lo largo del camino de la vida. Bonita metáfora hecha relato, Edgar. Felicidades, me ha encantado. Un beso enorme

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Chari, por tu lectura y sentido comentario. Totalmente de acuerdo contigo.
      Felicidades compartidas, compañera.
      ¡Un beso enorme para ti también!

      Eliminar
    2. Al leer este relato me has hecho reflexionar por que a mi me cuesta desprenderme de lo viejo. Te cuento un secreto tengo una chaqueta de punto que la llevé en mi primer embarazo que ya tiene mas de 40 años y todavía me la pongo y ni está vieja y está vigente y moderna. Otra cosa que hago todos los años en Nochebuena es poner una mesa en un comedor de hace mas de 100 años. Un mantel de mi bisabuela, una cubertería de plata de mi abuela, una vajilla de mi suegra y una cristalería de mi madre y los coloco en honor a mis antepasados para tenerlos presentes en el recuerdo. Quizás haga un post con este recuerdo y cariño a lo viejo ¡Me has dado la idea! Un abrazo

      Eliminar
    3. Me alegra que te haya hecho reflexionar este relato, y saber esos detalles de tu vida, la mesa de 100 años, el mantel de tu bisabuela, la cubertería de la abuela, la vajilla de tu suegra y la cristalería de tu madre, para tenerlos presentes en la cena de Nochebuena, sin duda, un gran material para elaborar un texto, personal y sorprendente.
      ¡Muchas gracias por pasar, leer y comentar, María!
      ¡Abrazo, Compañera! ;)

      Eliminar
  5. Una historia preciosa, Edgar. Está lejos de tu estilo habitual pero igualmente es un placer leerla.

    Yo comprendo en parte al protagonista. Los objetos que nos acompañan por largo tiempo, y más si nos prestan un buen servicio, llegan a ser de alguna manera parte nuestra. En el caso de los zapatos, además, nos acompañan adonde vamos y están en todos los sitios en los que hemos estado nosotros. No hay secreto que podamos ocultarles. Supongo que si te paras a pensarlo así es muy desafortunado "jubilarlos" sin el debido agradecimiento...

    Una historia muy bien escrita, amena, interesante y original. ¡Me encantaron tus "zapatos viejos"!!

    Un fuerte abrazo y feliz domingo, compi!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que te haya parecido una historia preciosa, aunque creo que es bastante triste, trata sobre una persona que lo pierde todo por no poder olvidar algo obsoleto.
      Es una alegoría desde la primera hasta la última palabra. Sus "zapatos viejos" son sus creencias y sentimientos encontrados, no puede deshacerse de ellos, se obsesiona con su "yo" pasado, y tira por la borda todo lo que tiene en el presente, su mujer, su hijo y sus "zapatos nuevos", su "yo" nuevo.
      ¡Muchas gracias por tu lectura y comentario, Julia!
      ¡Abrazo, querida compañera! ;)

      Eliminar
  6. Aunque los zapatos no dejan de ser un útil que tiene una concreta función y una vez llegada su hora ya no son necesarios, puedo entender que haya quien sienta la necesidad de despedirse, al igual que quien tiene algún objeto de la suerte que dejó de servirle hace tiempo de forma práctica pero se conserva por el valor sentimental.

    Como no se explica la causa de la muerte de la mujer y el hijo (quizás al dar a luz murieron ella y el hijo), desconozco la influencia que pudo tener la "no" despedida al viejo calzado. Al menos en el presente, podrá despedirse de los ya viejos antes de seguir con el ciclo y comprar otro par.

    ¡Un saludo Compañero tras el telón!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este relato lo he escrito gracias ha que me ocurrió algo parecido a mi mismo, lancé unos zapatos viejos a la basura y al instante me sentí culpable por no haberles dado las gracias, pronto me dije que no pasaba nada, que los zapatos no tienen sentimientos, y disfruté de mi nuevo calzado. Luego me vino a la cabeza la idea del texto... "¿Que pasaría si alguien se estancara con esa idea de culpabilidad?". Esto me hizo pensar en unos "zapatos viejos" tirados como símbolo de esas creencias con las que nos obsesionamos y que por culpa de esa obsesión dejamos de cuidar lo que tenemos o se nos presenta como algo nuevo y mejor.
      ¡Muchas gracias, José Carlos!
      ¡Abrazo, Compañero!

      Eliminar
  7. Sí que resulta difícil, a veces, desprenderse de algunos objetos. Pero se me antoja peligroso darles un significado alegórico en la existencia como hace el protagonista de tu micro. Muy bueno, compañero.
    Abrazo!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Ahí está el quid de la cuestión, Mª Jesús! Un sentido alegórico con el que el protagonista dota de peligro a su existencia, algo que parece banal pero que, sin embargo, logra quebrar la vida de una persona... Esas viejas creencias que nos provocan sentimientos encontrados y no nos dejan continuar el camino con un "nuevo calzado"... Una nueva perspectiva de la vida.
      ¡Muchas gracias por tu lectura y comentario!
      ¡Abrazo grande, Compañera! ;)

      Eliminar
  8. Zapatos viejos que acompañan mucho tiempo y vivencias. Lanzarlos al olvido sin siquiera unas "gracias" fue feo, pero peor perder a tu mujer e hijos por la culpa de una decisión no pensada y que busca arreglar es peor. Lo más triste es que los famosos zapatos nuevos son testigos silenciosos de la búsqueda y no pueden hacer nada más que soportar...al igual que el par anterior.
    Muy bueno!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Ahí le has dado, Sue!... "Lo peor fue perder a su mujer e hijo por una decisión no pensada y que busca arreglar", tal que así... Nuestras decisiones nos forjan, aún siendo de modo inconsciente, si buscamos algo, perdemos el mundo presente de vista, aunque esa búsqueda tenga un fin que creamos justificado.
      Y rematas genial, "los zapatos nuevos son testigos silenciosos y acaban como el par anterior"... No puede disfrutar de lo nuevo mientras tiene su mente en el pasado por algo obsoleto.
      ¡Muchas gracias!
      ¡Abrazo grande, Compañera! ;)

      Eliminar
  9. Hay objetos por los que algunos llegamos a sentir un verdadero cariño, porque nos recuerdan muchas vivencia vividas con, o junto, a ellos. Son solo objetos pero tuvieron una función importante en un momento importante. Abandonar la casa donde naciste, el piso al que fuiste a vivir de recién casado y donde nació tu primee hijo, el coche con el que hiciste tantos viajes inolvidables.... ¿Por qué no unos zapatos que te llevaron a tantos lugares y que te acomodaron tan bien?
    Muy buen relato.
    UN abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es por lo que explicas sobre los objetos a los que les cogemos cariño, por lo que he usado esos "zapatos viejos" como símbolo de las creencias a las que nos apegamos y de las cuales, algunas personas, no pueden deshacerse, para continuar sus caminos con lo nuevo que han conseguido en la vida, esos "zapatos nuevos" que se deterioran como los antiguos.
      ¡Muchas gracias por pasar, leer y comentar, Josep Mª!
      ¡Abrazo, Compañero!

      Eliminar
  10. Estimado hermano. Que buen relato y no es halago para los oídos, que eso sobra entre nosotros.
    Es de esos, que te deja regusto de amargura, sabor a barro y el corazón angustiado.
    ¿Cómo puede hacerse tan valioso un objeto como para dejarnos esa huella profunda que banaliza el resto?¿O es el sentimiento de culpabilidad al no haber valorado lo que tuvimos en nuestras manos y dejamos perder? Desde luego este personaje perdió su dirección y su cordura a causa de unos zapatos...Nunca mejor dicho ahora "anda sin rumbo" a causa de su falta de zapatos viejos.
    Me has dejado reflexión para rato.
    Me gusta el nuevo diseño con telón rojo de fondo para tus relatos llenos de pasión.
    Un abrazo Edgar

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aunque no haya sido tu intención, me siento halagado por tus palabras, y créeme, para mí no es nada malo, todo lo contrario. Y aún más con tu bella y poética valoración. Me honra que el texto te haya hecho sentir tales sensaciones.
      En efecto, "anda sin rumbo", como acertadamente dices, sin dirección ni cordura que lo sitúen en un buen camino a seguir.
      Me alegra que te haya invitado a la reflexión este relato y que te agrade el nuevo diseño del blog.
      ¡Abrazo, Francisco, mi buen Hermano de Letras!

      Eliminar
  11. No he leído los comentarios, para no influir en mi interpretación. Creo que los zapatos simbolizan aquellas acciones pasadas a las que nos agarramos, olvidándonos así del presente. De este modo dejamos de vivir en el presente y lo hacemos en el pasado, perdiendo todo lo que tenemos. También habla del poder de las cosas nuevas, que nos hacen olvidar los buenos momentos de las viejas. En cualquier caso, es un relato inteligente e ingenioso, lleno de simbolismo, una alegoría en su totalidad, como me dijiste, resuelta con habilidad y buen hacer.
    Un abrazo, Compañero.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues, dejando de lado el resto de comentarios, y teniendo en cuenta que este es un texto que puede tener varias lecturas, creo que has dado en el clavo con tu interpretación, ya que los "zapatos viejos" bien simbolizan esas acciones del pasado, acciones que vienen debidas a las "creencias" y "sentimientos encontrados", que serían "zapato derecho" y "zapato izquierdo" en la alegoría. Te comenté que el protagonista decía en una frase de que se trataban esos zapatos, pero no lo dice el protagonista, si no el narrador, en esta frase: "Aquellas palabras, propinadas por su amigo, solo acrecentaron en él la sensación de la incomprensión del resto del mundo hacia sus creencias y sentimientos encontrados"... Ahí estaba escrita la resolución de la metáfora de ese calzado pasado.
      ¡Muchas gracias por tu atenta lectura y gran valoración, Ricardo!
      ¡Abrazo, Compañero de Palabras! ;)

      Eliminar
  12. Interesante relato... he cometido el error de leer los comentarios antes de mi interpretación... Cachis!! La próxima los salto! Jejeje
    Abrazos Compi!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias, Flora!
      No pasa nada, cada interpretación puede ser válida.
      Esos "zapatos" pueden representar cosas distintas, aunque el autor le haya dado su propio significado.
      ¡Abrazos, Compi de Letras! ;)

      Eliminar
  13. Un camino que quedó desgastado, en cada paso que damos dejamos atrás momentos y vivencias que nos enriquecieron y nuestra esencia egoísta a menudo lo guarda en el olvido.
    El tiempo no perdona, volver a empezar es irremediable por mucho que intentemos aferrarnos a un pasado ya inexistente.

    La moraleja que nos dejas es muy humana Edgar, dar las gracias por lo vivido nos honra como personas.
    Muy bueno como siempre, ¡genial!!!

    Un fuerte abrazo compi, :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchísimas gracias por tu lectura y comentario, Irene!
      Tal cual lo expones, lo irremediable de la nueva marcha, y el agradecimiento por lo vivido, crecimiento y buena actitud ante la vida, lo que esta nos depara y lo que nosotros le deparamos a ella.
      ¡Un fuerte abrazo, compi! ;)

      Eliminar
  14. Me ha gustado mucho la metáfora de la historia, Edgar. Veo los zapatos como algo simbólico, como el paso del tiempo, la experiencia y dejar atrás otras etapas de la vida. Y si somos agradecidos con el viaje, los siguientes pasos nos reparan un futuro mejor al haber aprendido de los anteriores. Muy buen relato, felicidades ; )

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que te haya gustado, Ramón. Mi intención era que los zapatos simbolizasen las creencias pasadas, en las cuales es mejor no anclarse, sin embargo, tu interpretación coincide con la de la mayoría, y es que quizás se entienda de esta manera en el contexto del relato.
      Muchas gracias por la lectura y comentario, compañero.
      ¡Abrazo! ;)

      Eliminar

Publicar un comentario en la entrada

Entradas populares