sábado, 17 de septiembre de 2016

Los Acertijos del Joven Watson: Oculto

Aunque os cueste de creer, yo también fui niño. Por aquel entonces no tenía bigote, y ya conocía al gran detective asesor que sería mi mejor amigo, Sherlock Holmes.

Eramos dos críos jugando a resolver los acertijos que yo mismo inventaba y escribía, en el 221B de Baker Street. La señora Hudson, nuestra canguro, nos preparaba té con leche y unas deliciosas galletitas con sésamo. Allí pasamos las tardes, jugando a la ciencia de la deducción.

- ¿Qué nos has escrito hoy, querido Watson?

Sherlock sopló su pipa de pompas de jabón mientras yo abría mi pequeña libreta de acertijos literarios.

- Leo sin pausa, amigo Sher.

Oculto

"Despertó y al instante pudo oler la sangre. Se puso en pie, salió de la habitación, dio doce pasos y giró a la izquierda, la luz estaba encendida, sin embargo se golpeó con una esquina de la mesa del comedor. Gus no ladró.
Un estruendo metálico en sus oídos lo paralizó. El incesante bombeo de su corazón no le permitía oír una respiración ajena, oculta en la cocina."

- Gran enigma, compañero, pero fácil de resolver. "Se despertó y olió la sangre al instante"... Al remarcar que olió la sangre al instante señalas su gran sentido olfativo, "salió de la habitación", no hay extrañeza ni confusión, el sujeto sabía donde se encontraba, probablemente en su casa... Esto es muy interesante: "dio doce pasos", contabiliza sus movimientos, de nuevo "gira a la izquierda", el gran detalle: "la luz estaba encendida", queda claro que no fue él quien la prendió, es decir, que no le hacía falta luz para andar por su casa, "Sin embargo al girar a la izquierda se golpeó con la esquina de la mesa del comedor"... Está claro, Watson.

- ¿Si?

- Pues claro.

Sherlock sopló de nuevo su pipa de juguete y prosiguió con su acertada elucubración.

- El sujeto es ciego, y no está solo. Alguien ha entrado en su casa y ha movido la mesa. Y aquí se redondea la cuestión: "Gus no ladró", su perro lazarillo, sin duda. "Un estruendo metálico, y una respiración ajena en la cocina". Me temo, joven Watson, que un ladrón ha entrado en casa del pobre invidente, ha asesinado a su perro, y al oír acercarse al inquilino, su arma homicida se le ha caído al suelo, un cuchillo, no cabe duda.

- Elemental, querido Holmes.

- Eso lo debería decir yo.

- No lo veo diciendo algo así en las novelas que escriban sobre usted.

- Quizás si, en las series y películas basadas en dichas novelas.

- Si, caracterizado en pantalla lo veo más diciendo ese tipo de cosas...

- Elemental, querido Watson.

...

- Fantástico, amigo Sherlock. Dio usted en el clavo en todo, menos en un pequeño detalle...

- Siempre se escapa algo, siempre...

- El inquilino era ciego, y el asesino... sordo. El cuchillo se le cayó sin más, no por oír al dueño de Gus. Si se hubiera percatado de su presencia se habría aferrado con más fuerza al mango del arma, y no hubiera tardado en sorprender y acabar también con la vida del invidente.

- Cierto, Watson. ¿Que ocurrió después?.

- Ese enigma es indescifrable, pero por probabilidad, no acabó nada bien, en absoluto, para ninguno de los presentes.

...

Y así pasamos una tarde más, jugando a la ciencia de la deducción, resolviendo acertijos, disfrutando como dos críos en la inmensa niebla del misterio.



Fin



jueves, 15 de septiembre de 2016

Intruso

Acertijos Literarios

Una nueva iniciativa literaria en el Rincón que consiste en una serie de micros muy breves. Instantáneas en tiempo real en las que el lector podrá jugar con ingenio, imaginación y deducción para resolver el enigma que se oculta tras la escena escrita.

- ¿Quienes son los personajes que hay en escena? (Vínculos entre ellos, características especiales.)

- ¿Qué ha sucedido en la escena? (Crimen, tentativa, secuestro, robo...)

Como suele decir el personaje más famoso de Arthur Conan Doyle: "Comienza el juego":

Intruso

Dimos una vuelta más, no se cuantas llevábamos ya, mi memoria me traiciona.
Siempre fuimos dos, pero en un instante, regresó la sombra que oculta el sol y todo cambió en un segundo. Ya no estábamos solos. El intruso se comió a mi hermano, yo pude escapar. Salté al exterior y dejé de respirar.



miércoles, 14 de septiembre de 2016

Oculto

Acertijos Literarios

Una nueva iniciativa literaria en el Rincón que consiste en una serie de micros muy breves. Instantáneas en tiempo real en las que el lector podrá jugar con ingenio, imaginación y deducción para resolver el enigma que se oculta tras la escena escrita.

- ¿Quienes son los personajes que hay en escena? (Vínculos entre ellos, características especiales.)

- ¿Qué ha sucedido en la escena? (Crimen, tentativa, secuestro, robo...)

Como suele decir el personaje más famoso de Arthur Conan Doyle: "Comienza el juego":

Oculto

Despertó y al instante pudo oler la sangre. Se puso en pie, salió de la habitación, dio doce pasos y giró a la izquierda, la luz estaba encendida, sin embargo se golpeó con una esquina de la mesa del comedor. Gus no ladró.
Un estruendo metálico en sus oídos lo paralizó. El incesante bombeo de su corazón no le permitía oír una respiración ajena, oculta en la cocina.



sábado, 10 de septiembre de 2016

Polaroid

El profundo corte en la mejilla desfiguró su sonrisa. Las lágrimas empaparon la mordaza de su hermana. Aquello dejó de ser un juego. Se apagaron las luces, y el flash se disparó una última vez.
Madre empezó a reír, padre la hizo callar. Y yo, encendí la luz de nuevo para observar el resultado de la fotografía.




miércoles, 7 de septiembre de 2016

Todo está conectado

- ¿Es tuya esta cartera?

- Si, es mía... Pero... ¿Cómo?

- La he encontrado en el suelo. He mirado el carné de identidad. La llevaba a comisaría, pero al cruzarme contigo te he reconocido por la foto.

- Gracias, muchas gracias. Ni siquiera sabía que la había perdido.

* * *

Lo recuerdo como si hubiera sucedido hoy, y jamás ocurrió. La recuerdo como si hubiéramos compartido toda una vida juntos, y tan siquiera la llegué a conocer.

Caminaba por la rambla de las flores de Barcelona, no se hacia donde me dirigía, puede que se tratara de un paseo sin destino, admirando la gente, la música, las pinturas y las obras arquitectónicas. Entonces me crucé con la mujer más linda que mis ojos hubieran visto. No fueron sus curvas, ni sus andares, ni su cabello negro, ni tan siquiera su mirada. Fue aquella sonrisa que me regaló, la que me enamoró al instante. Cruzamos nuestros caminos, y nunca la volví a ver. Pero su recuerdo quedó grabado a fuego en mi interior.

¿Por qué? ¿Por qué no la detuve para hablar con ella?... Supongo que no hubiera sido apropiado, quizás la habría asustado. Pero aquella sonrisa... Aún juraría que fue dedicada a mí, directa a mi alma, como si nos conociéramos de toda la vida, o mejor dicho, de toda una vida juntos.

* * *

- ¿Quieres ir a tomar algo? ¿Un helado?

- Sí, quiero.

* * *

- ¿Quieres a Sofía como tu legítima esposa, hasta que la muerte os separe?

- Sí, quiero.

* * *

Nos casamos el diez de mayo de 1998. Gabriel nació a los dos años...

...Murió el tres de septiembre del 2010.

Mi pequeño Gabriel, mi amor.

Sofía murió el mismo día, yo morí el mismo día. No recuerdo nada más desde aquel fatídico día en el que todo lo que fuimos alguna vez, desapareció.

Un coche se subió a la acera y arrolló a nuestro hijo, murió al instante. Nuestras almas, todos nuestros recuerdos se fueron con él.

Tan solo me quedó una imagen tras el accidente. La mirada del hombre que conducía aquel auto. En pie, en el juicio, declarándose culpable del homicidio involuntario. Se dio a la fuga, pero no fue difícil encontrarlo, ni Sofía ni yo vimos la matrícula, pero sí un testigo que caminaba detrás nuestro, y la apuntó en su teléfono.

Recuerdo su mirada y sus palabras en el juicio.

 "Me dormí al volante, el ruido del choque me despertó, tuve miedo y huí. Vi el cuerpo del pequeño por el retrovisor".

Le condenaron a cinco años de cárcel. Se ahorcó al mes siguiente de entrar en prisión.

Eso es todo lo que recuerdo. Como un fugaz cortometraje,  proyectado tras mis párpados cerrados.

* * *

Creo que la vida le dio otra oportunidad a aquel hombre. Regresó de nuevo y enderezó su camino.

No robó mi cartera, ni se le cayó a unos metros de mí. Sofía no pudo hallarla y ver mi foto. No pudo reconocerme y acercarse a mí. No pudimos conocernos. Aún así me regaló una sonrisa que se grabó a fuego en mi interior.

Lo recuerdo como si hubiera sucedido hoy, y jamás ocurrió. La recuerdo como si hubiéramos compartido toda una vida juntos, y tan siquiera la llegué a conocer. Lo recuerdo todo, pero tan solo se trata de un sueño del que no logro despertar. Cada noche se repite, cada mañana lo tengo presente.

Sé que existes, Sofía. Tuvimos un hijo, le llamamos Gabriel.

* * *

Creo que la vida le dio otra oportunidad a aquel hombre. Regresó de nuevo y enderezó su camino.

No robó mi cartera, ni se durmió al volante jamás.



fin